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Perspectivas e limites da concretização em Simondon

Rafael Gonçalves
31/10/2026
Andrés VaccariGilbert Simondonconcretizaçãoobjeto técnicotecnologia digitalfunçãocomputador digitaldiodotriodotransistor

Fichamento do capítulo de livro sobre "Perspectivas e limites da concretização como modelo de mudança tecnológica" de Andrés Vaccari1.

Aspectos complementares da filosofia da técnica simondoniana

1) Lógica autônoma de desenvolvimento (concretização): o OT concreto como ponto ideal de convergência de sucessivas gerações de artefatos

  1. En primer lugar, el proceso de cambio tecnológico obedece a su propia lógica antónoma de desarrollo. Simondon elabora un marco centrado en el cambio progresivo cuya unidad de análisis es el objeto técnico. Esta unidad es análoga al linaje filogenético en las ciencias de la evolución, pero introduce ciertos criterios exclusivos al ámbito tecnológico. El objeto técnico evoluciona siguiendo pautas internas (estructurales, energéticas y funcionales) y tiende a desarrollarse en fases orientadas hacia una perfección mayor, las cuales deben ser pensadas como facetas de un mismo proceso: la concretización. El objeto técnico concreto es el punto ideal de convergencia (asintótico) de sucesivas generaciones de artefactos. Simondon complementa este esquema con una serie de conceptos subsidiarios: esencia técnica; elemento, conjunto e individuo técnicos; tecnicidad; y medio asociado. Este último es el único factor externo que codetermina la constitución del artefacto; el medio asociado abarca el entorno y condiciones de funcionamiento, las formas de origen natural-técnico (la distinción cesa de operar) que lo conformano. (p. 301)

2) Relação entre funcionamento técnico e pensamento humano ~ intencionalidade (invenção e transindividuação)

  1. Pese a esta perspectiva netamente intemalista, el desarrollo tecnológico no es completamente independiente de la esfera de la intencionalidad humana. Pero Simondon piensa a esta intencionalidad de un modo particular. Sobre la base de lo anterior (la concretización), se cristaliza una visión de las relaciones entre humanos y máquinas en la que ambos se articulan mutuamente, al tiempo que se hallan diferenciados por sus respectivos regímenes de individuación. La fase más primordial de esta relación es el acto de invención que constituye el origen de las formas técnicas. Hay una armonía, un cierto isomorfismo "transductivo" entre el pensamiento humano y el funcionamiento técnico. Felix Guattari lo expresa de este modo: "Es imposible negar la participación del pensamiento humano en la esencia del maquinismo. ¿Pero hasta qué punto puede este pensamiento ser descrito como humano?" (Guattari, 1995: 36). El pensamiento humano tiene un origen no-humano en las metaestabilidades activas a un nivel preindividual que se manifiestan como formas de lo posible. La invención, a su vez, nos remite a una epistemología de la acción-percepción, la cual se origina en las formas más primigenias de lo viviente. La agencia racional descontextualizada no constituye el origen absoluto ni el destino de las formas técnicas. La invención técnica se vale de formas "naturales" que el pensamiento capta y plasma, pero que no se originan en éste; Simondon denomina este reservorio de formas potenciales, el fondo. Pensamiento, percepción, y socialización son modos, fases, o desenvolvimientos de lo viviente como proceso único de individuación. La concretización, entonces, trae a la luz una "finalidad pensada y realizada a través de lo viviente" que la mera causalidad física no podria producir (Simondon, 2008: 70, en adelante MEOT). (p. 302)

Por su parte, el acto de invención es una de las fases de la transindividuación, en la cual los seres técnicos actúan de resonadores, tanto entre individuos humanos como entre los artefactos mismos, conformando así una colectividad de seres artificiales y naturales. Lo viviente (incluyendo a lo humano como fase o manifestación) y lo artificial se hallan diferenciados por sus modos de individuación, y no por una esencia constitutiva, fija, y previamente dada; el acoplamiento entre ellos produce una realidad sinérgica superior, irreducible a sus componentes. Así, las máquinas podrian describirse como una sedimentación del pensamiento humano, y como soportes de la realidad trans-psíquica y social. (p. 302)

3) Pensamento técnico como fase que é desdobramento genético do pensamento mágico (relação humano-mundo, mediação)

  1. Históricamente, pero más que nada genéticamente, el pensamiento técnico surge del desdoblamiento de la unidad primordial del pensamiento mágico, el cual constituye la forma originaria de la relación entre humanos y el mundo. Esta relación se articula mediante las diferentes fases del pensamiento: religioso, estético, ético, científico, y filosófico. La génesis del pensamiento técnico se localiza en que esta primigenia unidad mágica, la cual expresa "la relación de vínculo vital entre el hombre y el mundo ... anterior a toda distinción del objeto y del sujeto" (MEOT: 181), se satura y da lugar a una separación. En la fase mágica, el mundo se estructura en base a una serie de lugares significativos, tales como cuevas o la cumbre de una montaña. Con el pensamiento técnico, la figura se descontextualiza del fondo y estos puntos clave comienzan a ser comprendidos en términos funcionales. Los poderes y fuerzas, hasta ese entonces cualitativas y concretas, se tornan móviles y se objetivan en herramientas e instrumentos (MEOT: 185). (p. 303)

4) Devemos entender e nos reconhecer na relação com as máquinas (normatividade, cultura técnica)

  1. Por último, la preocupación central de Simondon es la instauración de una nueva cultura técnica que logre trascender el presente malestar ocasionado por la separación entre cultura y tecnología. Este proyecto vincula a todos los aspectos precedentes en una unidad que constituye el telas de la filosofía simondoniana de la técnica; aquí encontramos a Simondon en su faceta más normativa y proselitista. La nueva cultura técnica debe comenzar con una nueva concepción de los artefactos y de la realidad humana que se encuentra en ellos; también debe incluir un programa educativo basado en esta concepción. Debemos entender y amar a las máquinas, abrazar la lógica de la evolución técnica y reconocernos en ésta. (p. 303)

Objeto do texto: a concretização como modelo de mudança tecnológica

El presente artículo se ocupará exclusivamente del primer aspecto: la concretización como modelo del cambio tecnológico. El objetivo es articular tres líneas criticas a esta teoría:

  1. El primer paso es preguntarse por las raíces, la coherencia interna, y el alcance del concepto de concretización. ¿Cuáles son sus {304} presuntos? ¿Qué compromisos analíticos y metafísicos nos obliga a tomar?
  2. En base a estos compromisos, ¿cómo se aplica el concepto a casos empíricos específicos de evolución técnica? ¿Cuáles ordenamientos históricos produce? ¿Qué aspectos de la dinámica del cambio tecnológico resalta y cuáles ignora? Desarrollaremos el argumento a través de un examen del caso de los tubos electrónicos, el ejemplo clave de MEOT.
  3. En base a lo anterior, y a un nivel más universal, ¿podemos tomar a la concretización como un modelo general del cambio tecnológico? ¿Cuál es el costo de la perspectiva simondoniana?

(p. 303-4)

Essencialismo normativo de Simondon oculta aspectos importantes de variação tecnológica

Mi conclusión es que la concretización tiende a ocultar aspectos esenciales de los procesos de variación tecnológica y génesis de nuevos tipos de artefactos. Esto se debe a dos problemas centrales. Primeramente, la perspectiva fuertemente normativa de Simondon califica de esenciales a ciertos aspectos de la dinámica tecnológica mientras descarta al resto (es decir, a la gran mayoría) como imperfecciones o distorsiones; efectos secundarios y superfluos de la interacción entre la agencia humana y los artefactos. Sólo un número ínfimo de seres técnicos se acerca a la perfección concreta. (p. 304)

A perspectiva da concretização deixa de lado o contexto humano do OT

En segundo lugar, la concretización nos exige que dejemos de lado cualquier referencia a las funciones del artefacto en su contexto humano. Para Simondon, la distinción entre dimensi.ones humanas (simbólicas, sociales, culturales, políticas, pero también funcionales desde el punto de vista de los usos y propósitos humanos) y procesos técnicos (estructurales, físico-químicos, funcionales desde el punto de vista interno o sistémico) es tajante. Las formas técnicas no tienen ninguna carga "humana" o intencional, tal como la entiende el intencionalismo. Esto nos conduce, por un lado, a ordenamientos históricos rarificados y contraintuitivos, en los que linajes de artefactos claramente relacionados (causal, funcionalmente, o en vista de sus principios de operación) deben ser considerados como pertenecientes a diferentes "objetos técnicos" o como parte de una "evolución natural" sin reglas precisas. (p. 304)

Por otro lado, se nos presentan casos (muy comunes en la historia de la tecnología) en los que "antagonismos", en el sentido simondoniano, {305} se transforman en principios productivos y generan nuevas clases o linajes de artefactos. Tanto la abstracción como la imperfección son centrales en la dinámica del cambio tecnológico, como principios generadores de nuevas formas. (304-5)

Ausência de uma reflexão sobre a função nos conjuntos técnicos

Otro problema relacionado se presenta en el pasaje del objeto al conjunto. Los conjuntos simondonianos se caracterizan por un alto grado de abstracción y por la carencia de un medio asociado. No existe un principio de autoadaptación de los conjuntos análogo al de la concretización de los objetos técnicos. Se sigue de esto que su principio de organización debe hacer referencia a alguna función "externa". Por ejemplo, podemos encontrar a la turbina, como individuo o subconjunto técnico, en una variedad de conjuntos (aviones, centrales térmicas, aerogeneradores, submarinos, etc.) A su vez, cada uno de estos conjuntos es una unidad funcional en la cual los elementos se distribuyen de acuerdo a algún fin o propósito. La "forma" de un Boeing 767 se explica en función de lo que el conjunto realiza en su totalidad (maniobras de vuelo, despegue, aterrizaje, transportar pasajeros y carga, etc.). Esta función global del conjunto es un elemento necesario a la hora de explicar el ensamblaje "interno" de subconjuntos y elementos. Adoptaremos aquí un uso mínimo e intuitivo de "función", sin comprometerme con ninguna noción o escuela. Argumento que la función es un elemento descriptivo necesario, y que esto complica los esquemas de Simondon. (p. 305)

Pressupostos: teoria simondoniana como universal e empírica; problemas encontrados abrem margem para um aperfeiçoamento em outro nível de análise

Antes de proseguir, dos advertencias: estoy presuponiendo que la filosofía ele la técnica de Simondon propone un modelo empírico y universal, ampliamente aplicable a todos los procesos de variación y creación. Como veremos, las dimensiones descriptivas y normativas de la filosofía de Simondon son difíciles de separar. Aún así, el detallado análisis ele casos que realiza Simondon deja en claro que esta dimensión empírica es un aspecto crítico del proyecto simondoniano. (p. 305)

En segundo lugar, el fracaso empírico de la concretización y conceptos asociados no significa que debamos rechazar las ideas de Simondon. Es posible que estas contradicciones y problemas puedan ser resueltas en otro nivel de análisis. Mi propósito, entonces, es identificar las cuestiones que este otro nivel de análisis debería resolver (en particular, la cuestión de la función y cómo la esfera "intencional" puede incidir causalmente en la constitución interna y desarrollo de las tecnologías). (p. 305)

Aristotelismo em Simondon: seres técnicos não possuem potencialidades

El análisis de Simondon parte de un enfoque reconociblemente aristotélico: los seres técnicos no contienen en sí mismos la causa de su propio movimiento o principio de cambio. Son objetos físicos, carentes de las potencialidades ("metaestabilidades") que impulsan a los seres vivos a formar nuevas estructuraciones. (p. 306)

Seres técnicos x seres viventes

Los organismos vivientes adquieren sus características de dos maneras: por medio de la herencia genética de sus progenitores, y a causa de mutaciones acaecidas durante el ciclo biológico individual. Los artefactos sólo comparten con los organismos el primer mecanismo: su información genética proviene de sus antepasados; por consiguiente, la dimensión ontogenética del artefacto es estática y estéril. La diferencia entre genotipo y fenotipo no es aplicable; es decir, el artefacto no adquiere características durante su "vida" que puedan ser transmitidas a sus sucesores. (p. 306)

Analogia entre individuação viva e técnica apenas de uma perspectiva diacrônica

La técnica sólo manifiesta un principio análogo al de la individuación biológica cuando es considerada desde una perspectiva diacrónica. (p. 306)

O princípio de concretização: convergência estrutural e funcional dos artefatos

Este principio es el de concretizacíón, de acuerdo al cual los componentes de un artefacto convergen estructural y funcionalmente. De este modo, Simondon le restituye a los artefactos una autonomía ontológica, auto-contenida; el artefacto es su propia causa formal, al tiempo que el punto máximo de concretización actúa como causa final (recordemos que, para Aristóteles, la causa formal es externa al artefacto). Yendo de lo abstracto a lo concreto, el desarrollo tecnológico "tiende hacia un estado que haría del ser técnico un sistema enteramente coherente consigo {307} mismo, enteramente unificado" (45). El objeto técnico comienza en un estado abstracto: como un "ensamblaje lógico de elementos definidos por su función completa y única" en la que cada unidad "teórica y material está tratada como un absoluto" (43). En esta fase abstracta, los problemas técnicos se plantean en términos de compatibilidades entre "conjuntos ya dados" (43). Las formas históricas particulares tienden hacia el objeto concreto, mientras que éste actúa también en el seno del artefacto como un esquema dinámico de formas preñadas que forman el campo de trayectorias históricas posibles. Sin embargo, el objeto concreto nunca se concreta; es un límite asintótico que marca al artefacto como constitutivamente imperfecto en relación con el ser vivo, el cual se erige como ejemplar del grado más alto posible de concreción. Simondon nos dice que el ser técnico "tiene una mayor libertad que lo viviente, permitida por una perfección infinitamente menor" (MEOT: 91). (p. 306-7)

Dois aspectos da concretização

  1. Desde el punto de vista de los componentes, se caracteriza por la sobredeterminación funcional.
  2. Desde una perspectiva holística o sinérgica, se describe como una convergencia estructural-funcional en la que la totalidad de procesos y componentes se relacionan entre sí con un mínimo grado de indeterminación. "La esencia de la concretización del objeto técnico es la organización de subconjuntos funcionales en el funcionamiento total" (MEOT: 56). En el objeto técnico abstracto cada estructura cumple una función "esencial y positiva" mientras que en el objeto concreto "todas las funciones que cumple la estructura son positivas, esenciales e integradas al funcionamiento del conjunto" (MEOT: 56). (p. 307)

Indiferenciação entre estrutura e função em Simondon (como consequência da crítica ao hilemorfismo)

Aunque Simondon frecuentemente plantee el análisis de los artefactos en estos términos, no hay para él una diferencia real entre estructura y función; éste es un corolario o manifestación, en el ámbito de la técnica, de su crítica al hilomorfismo. Del mismo modo, las substituciones materiales deben ser pensadas en términos de cualidades estructuro-funcionales, y no como aspectos de una dualidad materia-forma. Existe una "reversibilidad de la función y de la estructura" (MEOT: 52), y la riqueza funcional {308} conlleva una "perfecta precisión estructural" (MEOT: 54). Esto implica también que la concretización no consiste exclusivamente en la sobredeterminación funcional (menos estructuras cumpliendo más roles), sino que puede darse en la adición o desdoblamiento de una misma función en diferentes estructuras, siempre y cuando se alcance de este modo un grado mayor de perfección técnica desde el punto de vista del conjunto. Es importante destacar, entonces, que la noción de "función" simondoniana no refiere a un desempeño externo (lo que el artefacto "hace", su efecto) sino a aspectos causales internos ontológicamente inseparables de dimensiones materiales y físico-estructurales. Un diodo o un martillo no tienen una "función" en el sentido común del término. Los "outputs" del artefacto son deliberadamente dejados de lado, salvo en el caso de que integren un conjunto o individuo, en cuyo caso el output es considerado de la misma manera: su función se explica en el contexto del nuevo sistema, el cual se halla igualmente "cerrado". (p. p. 307-8)

Individuação e individualização nos artefatos, comparação com o vivente

La concretización, entonces, elucida la dinámica objetiva del objeto técnico, su principio de individuación. Sin embargo, la tecnología nos plantea el problema del individuo de un modo muy diferente. Simondon encara a la técnica como una extensión de su teoría de lo viviente, siendo ambos aspectos de un mismo esquema general de la individuación. Esto nos obliga a aceptar ciertos compromisos teóricos a priori; en particular, un principio de individuación análogo al de los seres vivientes, el cual se manifiesta en la búsqueda de la organicidad en los artefactos y en los sistemas. Sin embargo, como veremos, el vínculo entre la individuación y la individualización es muy diferente en el ámbito técnico. Esto se debe en parte a que los objetos técnicos no poseen una dimensión ontogenética; es decir, la "vida" individual de los seres técnicos no se desarrolla como individuación. La concretización, como principio individuante, emerge al nivel filogenético del objeto técnico. Mientras que **la concretización es el principio de individuación de los artefactos, el objeto técnico y la esencia técnica nos permiten pensar su individualización. (p. 308)

Individuação e individualização no vivente

En el caso de los seres vivientes, el individuo no es un producto de la individuación; es una unidad en proceso en la que la individualización es un aspecto derivado. Es por eso que no hay especies en la biología simondoniana y la vida misma es un fenómeno universal: un único proceso {309} de individuación. Se sigue de esto que el esquema de la individuación debe ser transpuesto transductivamente, no meramente trasladado, de un contexto a otro. (p. 308-9)

Desenvolvimento genético de uma essência técnica a partir de uma origem (esquema puro de funcionalmento): o caso do diodo

La individuación nos propone un esquema que no es clasificatorio sino genético: el objeto técnico se desarrolla a partir de una esencia técnica que ya contiene un horizonte de formas o posibilidades de desarrollo. La esencia del objeto técnico plantea el problema de los orígenes absolutos: "¿cuál es el primer término al que se puede hacer remontar el nacimiento de una realidad técnica específica7" (MEOT: 61). Simondon argumenta que la esencia de un objeto técnico es su esquema puro de funcionamiento (MEOT: 63). En el caso del diodo, la esencia técnica es la conductancia asimétrica. Este esquema puede ser producido por otros medios; de hecho, el pasaje de las válvulas electrónicas a los conductores de estado sólido toma lugar a partir de una sustitución funcional en la que se preserva este esquema puro o esencia técnica en un nuevo sustrato material. Simondon afirma que ambas innovaciones pertenecen a un mismo objeto técnico. (p. 309)

A dificuldade de conciliar o esquema Simondoniano com uma classificação segundo a função externa

Pero, para Simondon, el objeto técnico no puede ser definido de acuerdo a criterios funcionales. La tendencia a esencializar a los artefactos de acuerdo a estos criterios acarrea como consecuencia la imposición de {310} normas externas, espurias, y subjetivas. Un diodo varactor no tiene la misma función que un LED de luz: el primero es un capacitor variable, el otro es indicador de la presencia de flujo electrónico, o puede ser usado también como célula en un display (en una pantalla de televisión, por eiemplo). Un fotodiodo y un diodo Zener tienen funciones diferentes; sin embargo, para Simondon, obedecen al mismo esquema técnico, dado que la funcionalidad es un aspecto interno, indistinguible de la estructura. De este modo Simondon cuestiona nuestra tendencia más intuitiva a clasificar linajes de acuerdo a descripciones funcionales. La aplicación de criterios simondonianos a la clasificación de estos linajes produce un ordenamiento estricto y algo extraño, en el que solo un puñado de dichos linajes merece ser llamados "objetos", y en el que características funcionales externas (tales como las que nos permiten distinguir un fotodiodo de un diodo Zener) son excluidas. (p. 309-10)

Objetos e linhagens técnicas em Simondon

A continuación veremos que estos criterios nos obligan a distinguir dos aspectos diferentes de la dinámica de la evolución técnica: el objeto y los linajes. El objeto se rige por la convergencia y la concretización, mientras que los linajes representan la variación y la diversificación. (p. 310)

Linhagem técnica como série histórica de artefatos causalmente conectados: o caso do transistor

Por "linaje" entendemos {diferente de Simondon} una serie histórica de artefactos hilvanados causalmente. Tradicionalmente, los linajes tecnológicos pueden ser reconstruidos de acuerdo a cadenas causales, basadas en transmisiones directas entre antecesores y sucesores; así podemos decir con certeza que el efecto Edison es el ancestro directo del diodo de Fleming, el cual engendró al Audion de De Forest. El tríodo a su vez generó un linaje de artefactos (el tetrodo, el pentodo y el tetrodo de haces dirigidos) que alcanza un punto crítico con el transistor de estado sólido. La búsqueda de nuevos materiales, que pudieran ejecutar las mismas funciones que las viejas válvulas, dio nacimiento a la computadora digital, una nueva clase de máquina que, sin embargo, está relacionada causal y funcionalmente con el linaje de las computadoras analógicas. Pero la sustitución funcional que hizo esto posible no surgió de las estructuras contenidas en el artefacto mismo, incluso cuando el transistor preserve la esencia que define al diodo como objeto técnico. El caso del transistor nos muestra que el cambio puede ocurrir por transferencia horizontal (en este caso, la tecnología de los materiales), no a causa de esquemas dinámicos in{311}ternos. Es quizá por este motivo que el transistor se encuentre curiosamente soslayado en la discusión de Simondon, incluso cuando para esa época (1958) tecnologías basadas en estos elementos ya comenzaban a ser comercializadas. (p. 310-11)

Origem dos componentes eletrônicos: o efeito Édison, ou de emissão termoiônica

El comienzo de la historia de los componentes electrónicos se remonta al descubrimiento accidental por parte de Thomas Edison de la transmisión de electrones a través de un vacío; lo que se conoce como emisión temoiónica o Efecto Edison. El inventor norteamericano tropezó con este fenómeno mientras trataba de hallar una solución a un problema relacionado con el perfeccionamiento de la lámpara incandescente: el vidrio de la lámpara comenzaba a oscurecerse con el uso a causa del depósito gradual del material que se desprendía del filamento conductor. Al colocar una lámina de metal (conectada a la terminal positiva de la fuente eléctrica) dentro del bulbo de vidrio, Edison descubrió que se establecía un flujo eléctrico entre el filamento incandescente y la lámina. Aunque este fenómeno ya había sido observado antes, Edison fue el primero en patentarlo en el año 1884 como un prospectivo regulador {312} del output de generadores eléctricos. El fenómeno no recibiría una explicación científica hasta 1897, cuando J. J. Thomson precisó que la emisión estaba compuesta de partículas de carga negativa, o lo que el físico irlandés George J. Stoney había bautizado con el nombre de "electrones" unos tres años antes. La emisión tennoiónica consiste en el desprendimiento de los electrones libres presentes en los metales al adquirir altas temperaturas. Estas partículas son atraídas por un ánodo receptor cargado con un potencial eléctrico positivo, produciendo un flujo unidireccional de electrones. A veces los electrones pueden producir iones como producto de colisiones con los átomos de gas presentes, en bajas cantidades, dentro del tubo. (p. 311-12)

A válvula de Fleming (1904)

A fines del siglo XIX, el ingeniero John Ambrose Fleming comenzó a experimentar con el Efecto Edison, interesado en su aplicación a la detección de señales radiofónicas. Fleming había sido un técnico en la Edison Electric Light Company, y su trabajo como asesor científico en la Marconi Company sería clave en el desarrollo de las comunicaciones a larga distancia. En 1904, Fleming desarrolló el primer diodo termoiónico, el cual permitía rectificar señales de alta frecuencia. (p. 312)

A válvula de Lee de Forest (1906) e o triodo (1907)

En 1906, Lee de Forest patentó una variación del tubo de Fleming y, un año más tarde, patentó una versión con tres electrodos: el "Audion", o lo que ahora se conoce como el tríodo. La innovación esencial del tríodo es la inserción de una grilla (o tercer electrodo) entre el cátodo y el ánodo. El principio básico del tríodo es el mismo que el del diodo: un flujo de electrones es generado por un filamento incandescente y atraído por un ánodo. El tercer elemento es una grilla (originalmente una malla de alambre de platino) conectada a un flujo eléctrico, con la función de modular y transmitir señales electromagnéticas. Las variaciones de la grilla permiten regular el flujo entre el cátodo y ánodo, produciendo una amplificación de la señal eléctrica. Conectada al circuito de la antena, las modulaciones en la grilla vatian el flujo de electrones; así, una señal débil en la grilla puede ser amplificada por medio del flujo mucho más potente que circula entre cátodo y ánodo. (p. 312)

Como aplicar critérios de identificação de um princípio de continuidade e variação nos artefatos? Solução de Simondon

¿Cuáles criterios hemos de aplicar en la identificación de un principio de continuidad y variación en una familia de artefactos? ¿Cómo se relacionan los linajes entre sí? Para Simondon, el principio de desarrollo (concretización) permite establecer esta identidad y los criterios de ordenamiento histórico de los linajes. En el pasaje del diodo al triado, el cátodo se desdobla en sus dos funciones: emisión y variación de la corriente. Esto significa un incremento en la saturación del objeto técnico a causa de una mayor segregación de funciones; éste es un aspecto de la concretización, el desarrollo de formas contenidas en la forma inicial. En el diodo, la corriente puede variarse en su punto de suministro hasta alcanzar un estado de saturación en la que todos los electrones emitidos por el cátodo son captados por el ánodo. El triado implica un grado más alto de concretización, dado que la función de variación "se convierte en una propiedad indivi.dualizada, libre y definida, que agrega un elemento al sistema, y que en consecuencia lo satura, puesto que el régimen de causalidades conlleva un componente más" (MEOT: 65). Al individualizarse esta función, el artefacto se vuelve más perfecto y definido, dado que la emisión y variación pueden ser precisadas independientemente. Podemos ver aquí cómo Simondon reformula ciertos parámetros normativos tradicionales de la tecnología (la eficiencia, la estabilidad y el rendimiento energético) en el lenguaje de la concretización. (p. 313)

El pasaje del triado al tetrodo continúa este patrón. La abstracción de un artefacto se manifiesta en contradicciones internas que surgen de la interacción de componentes que no se hallan funcionalmente integrados, lo que produce efectos no deseados que impiden el funcionamiento óptimo. En lo que respecta al triado, Simondon menciona el problema de los acoplamientos capacitivos (o capacitancia parasítica) entre los dos electrodos (MEOT: 50), el cual deriva de la yuxtaposición de dos superficies conductoras separadas por un medio aislante (lo que efectivamente produce un capacitar). La corriente genera un campo eléctrico entre las dos superficies, lo cual acumula energía e introduce reactancia en el circuito. El triodo tiene un rango de acción limitado, dado que voltajes altos provocan oscilaciones que distorsionan la señal debido a la retroalimentación en el sistema. Por este motivo el tríodo funciona bien dentro de un cierto rango de acción, en el cual se obtiene una conducta {314} lineal (i. e., una relación proporcional entre el voltaje aplicado a la grilla de comando y la corriente anódica resultante). (p. 313-14)

Esta "contradicción" se resuelve con el tetrodo, de cuatro componentes. La segunda grilla (o "pantalla") se postula, inicialmente como una pantalla aislante. Sin embargo, este nuevo componente reconfigura otros aspectos de la dinámica interna del triado: ahora la pantalla actúa "como grilla en relación con el ánodo y como ánodo en relación con la grilla" (MEOT: 50), por lo que debe tener un potencial superior al de la grilla e inferior al del ánodo. Es decir, la grilla tiene una función electrostática (que resuelve el problema del acoplamiento) y una función propiamente eléctrica: la creación de un campo de alto potencial, conectado a un voltaje positivo, el cual acelera el flujo de electrones y aumenta el coeficiente de amplificación. Este caso presenta un ejemplo elegante de la concretización definida como la "sobredeterminación del sistema de estructuras" (MEOT: 52). Es decir, una misma estructura cumple dos funciones, obedeciendo no sólo un principio de economía estructural y funcional sino también optimizando la dinámica interna del artefacto. (p. 314)

Por su parte, el tetrodo nos presenta el problema de la emisión secundaria de electrones por parte del ánodo cuando su voltaje es menor que el de la pantalla. Los electrones libres en el metal del ánodo son desplazados por los electrones provenientes del cátodo a altas velocidades, para luego ser atraídos por la pantalla, reduciendo así la corriente del ánodo y afectando la eficiencia de la amplificación. La emisión secundaria es un factor que aporta indeterminación, y por ende abstracción, al sistema técnico. Este problema recibió dos soluciones diferentes: el pentodo y el tubo de haces dirigidos. (p. 314)

As bifurcações das linhagens técnicas

La bifurcación es un fenómeno común en la historia de la tecnología en el que dos o más soluciones alternativas surgen en respuesta a un cierto problema (sea técnico, funcional, o de otra índole). El pentodo introduce una tercera pantalla y, según Simondon, completa el esquema dinámico inaugurado con el diodo (MEOT: 51). Pero incluso cuando ambos artefactos son desarrollos alternativos, Simondon argumenta que el tetrodo de haces dirigidos es más concreto que el pentodo (MEOT: 52), dado que el pentodo resuelve el problema de la emisión secundaria de electrones agregando una nueva estructura; mientras que el tetrodo de haces dirigidos remedia esta contradicción por medio de una "precisión {315} mayor" de su diseno: la disposición de la pantalla de una manera más específica en relación con la grilla y los otros elementos del sistema. En el caso del pentodo, esto se resuelve de una manera abstracta, por la adición de una nueva estructura. Por lo tanto, el tetrodo de haces dirigidos "es más evolucionado que el tríodo de Lee de Forest, porque consuma el desarrollo, el perfeccionamiento del esquema primitivo de la modulación de un flujo de electrones a través de campos eléctricos fijos o variables" (MEOT: 52). (p. 314-5)

Válvula eletrônica de Crooke

El tubo de Crooke se inspira en parte en los tubos de Heinrich Geissler, un físico alemán proveniente de una familia de artesanos del vidrio. El tubo de Crooke es un descendiente directo del tubo de Geissler, pero no del Efecto Edison. El tubo de Crooke posee una diferencia esencial del linaje del transistor: su fuente de emisión es "fría", es decir, actúa por la corriente de electricidad directa (en vez de un filamento incandescente), la cual ioniza el aire residual adentro del tubo, produciendo lo que Eugen Goldstein bautizaría como "rayos catódicos" en 1876. El campo eléctrico generado por la infusión de electrones ioniza el aire, desprendiendo partículas que provocan una reacción en cadena. Los iones positivos son atraídos por el cátodo; al colisionar con los átomos del metal, desprenden electrones que son atraídos, a su vez, por el ánodo. Muchos de los electrones pasan de largo e impactan el extremo del tubo. El característico resplandor que hizo famosos a estos tubos se debe a que los electrones sueltos, al chocar con los átomos del vidrio, elevan el nivel de energía de éste; al volver a su nivel normal, emiten el diferencial energético en forma de fotones. La luz en los tubos de Geissler, en cambio, es producida por un proceso de difusión en el que los electrones agitan el gas dentro del tubo, sin una emisión tan enfocada como se da en el tubo de Crookes. (p. 315)

Válcula eletrônica de Coolidge

El tubo de Coolidge, dice Simondon, es más concreto que el tubo de Crooke porque es más "estable" y "eficaz". El tubo de Crooke ya {316} "contiene en potencia al tubo de Coolidge" (MEOT: 61). En este última la producción y aceleración de electrones son dos procesos funcionales separados. En el tubo de Crooke, la tensión eléctrica entre el cátodo y ánodo es utilizada para disociar los electrones de las moléculas del gas para crear una reacción. Esto implica un grado más alto de indiferenciación y, por lo tanto, de imperfección. En el tubo de Coolidge, en cambio, el cátodo es más "perfectamente" un cátodo porque la producción de electrones se halla precisamente localizada (MEOT: 54) y produce un haz estrecho. En el tubo de Crooke, el gas es un obstáculo para los electrones; en el de Coolidge, el tubo está vacío. En ambos artefactos, el ánodo cumple la función de aceleración (por medio de la potencia eléctrica) y de obstáculo contra el cual chocan los electrones. Sin embargo, el tubo de Crookes contiene un antagonismo, dado que "el mismo gas que es necesario para producir los electrones a acelerar es un obstáculo para su aceleración" (MEOT: 54). (p. 315-6)

Surgmento de uma nova linhagem a partir de uma limitação da primeira

En este punto, nos topamos con un problema, dado que podemos rastrear otras clases de artefactos al mismo período histórico. Un aspecto que Simondon no considera es el hecho de que un antagonismo o contradicción puede transformarse en un principio funcional, productivo de nuevos tipos de artefactos. La resistencia negativa del triado, por ejemplo, puede explotarse para producir un oscilador, lo que nos da el principio de funcionamiento del oscilador dinatrón. Los tubos de neón usan la resistencia del gas (lo que es una "indeterminación" en el contexto de la conductancia asimétrica) para producir luz. Los tubos de Geissler y Crookes produjeron un número de descendientes, entre ellos el tubo de Braun, la lamparita incandescente, el tubo de neón, el flash fotográfico, los faros xenón, y las lámparas de arco. El principio o esencia de este linaje (o linajes) radica, no en la conductancia asimétrica, sino en la resistencia de un medio a la transmisión eléctrica, con el objeto de producir luz o calor. Por su parte, las estufas eléctricas explotan el mismo esquema técnico de la lamparita incandescente, el cual aparece como una contradicción (la resistencia) desde el punto de vista del diodo. (p. 316)

A questão dos antagonismos produtivos e da função "externa"

Este problema (antagonismos productivos) se halla relacionado con otro: en algún punto es necesario referirse a una función "externa" como factor explicativo ineludible en la génesis y variación. En el caso del oscilador dinatrón, está claro que nos enfrentamos a un artefacto con {317} una función diferente, y sería imposible describir el rol productivo del antagonismo sin referencia a esta nueva función. Una estufa eléctrica debe valerse de la resistencia para la producción de calor, lo cual implica el uso de materiales que minimicen la producción de luz y opongan la mayor resistencia posible al paso de la electricidad. En el caso de la lamparita, la producción de calor es un efecto no deseado que debe ser minimizado. Estos dos esquemas técnicos (lamparita y estufa) parten de un mismo principio de funcionamiento, sin embargo pronto se bifurcan para producir dos configuraciones diferentes. El caso del tubo fluorescente es ilustrativo también: su esquema técnico difiere del de la lámpara incandescente, aunque ambos cumplen funciones cercanas: el linaje de los tubos fluorescentes se caracteriza por la presencia de un gas dentro del compartimiento sellado. Sería muy difícil explicar la invención del tubo fluorescente (con el concomitante "desprendimiento" de una nueva rama del linaje) sin algún ingrediente funcional: el hecho de que estos tubos producen una luz uniforme sobre áreas extensas y a bajo costo energético; lo que los hacen idóneos para iluminar oficinas, comercios, etc. (p. 316-7)

Novos problemas advindos da confrontação da exposição de Simondon

Vemos entonces que estos tres problemas se hallan relacionados: 1) una contradicción puede generar un nuevo esquema técnico, productivo de una nueva clase; 2) la adopción de un esquema técnico y su posterior desarrollo requiere, en algún punto, que apelemos a factores funcionales externos; y 3) estas demandas funcionales no solo proveen principios meramente "epistémicos" o clasificatorios, sino que ejercen una incidencia causal sobre la constitución interna del artefacto (p. ej., la producción de un vacío en lalamparita, mientras que la estufa requiere contacto con la circulación del aire). (p. 317)

Resoluções possíveis: alargar o critério para a constituição de linhagens, ou reduzir drasticamente seus casos

Nos enfrentamos con dos caminos posibles: o bien multiplicamos los linajes de un modo más liberal (cualquiera sea el criterio que elijamos para definirlos: los vínculos causales, las funciones "intencionales", principios de funcionamiento, o quizás la perspectiva pluralista que sugieren Carrara y Vermaas 2009), o reducimos drásticamente la cantidad de linajes a un puñado de "objetos técnicos", con un alto precio de admisión. (p. 318)

Simondon escolhe reduzir a quantidade de linhagens técnicas possíveis: família x linhagem

Esta segunda ruta es la que toma Simondon: la evolución técnica conduce a "un pequeño número de tipos específicos" (MEOT: 45). Simondon, entonces, debe introducir nuevos principios para explicar la diferenciación, la cual se concibe como el resultado de un principio de fecundidad que es el opuesto del principio de saturación. Ocurre que la esencia técnica no representa la "esencia completa" del artefacto. Lo que confiere al objeto técnico una "posteridad" son los "fenómenos de los que es sede en sí mismo" (MEOT: 63). Esta fecundidad corresponde a una evolución técnica natural marcada por la diversificación. El término "familia" corresponde a la fecundidad de esta evolución natural, mientras que el concepto de "linaje" debe ser reservado para la concretización del objeto técnico a partir de una esencia técnica (es decir, un significado diferente del que venimos usando). (p. 318)

Limites dessa perspectiva: falta de um princípio claro de diferenciação; falta de um critério para encontrar novas linhagens a partir de antagonismos internos; necesidade de encontrar ancestrais comuns (originais)

Este compromiso teórico acarrea un costo: el principio de diferenciación permanece oscuro, ajeno a la lógica precisa de la concretización, la cual solo es aplicable a elementos, individuos y objetos (y no a conjuntos). Es teóricamente posible que nuevos linajes se generen a partir de antagonismos internos, pero sería imposible seguir el curso de su desarrollo usando los criterios del objeto técnico (p.ej., la autoadaptación). Además, estariamos obligados a rastrear todos estos antagonismos y principios de operación a un espacio de potencialidades contenido en un ancestro común, aún cuando esto contradiga la trama histórica del desarrollo de las tecnologías en cuestión. En definitiva, no queda claro cuáles criterios deberíamos adoptar para ordenar grupos de tecnologías relacionadas entre sí en el contexto del desarrollo de un mismo objeto técnico. (p. 318)

Os conjuntos técnicos

Está claro que todas las máquinas de cierto grado de complejidad son el producto de agrupaciones de módulos con funciones específicas. El esquema que propone Simondon para pensar estos "conjuntos" muestra una clara continuidad conceptual con el modelo de la concretización, en tanto que los "grados" de individualidad de un ser técnico surgen de un proceso de adaptación a sí mismo. Estos grados relativos conllevan a una diferenciación entre elemento, individuo, subconjunto y conjunto. Un avión, por ejemplo, es un conjunto con un cierto nivel de coherencia, compuesto de subconjuntos "que poseen el mismo nivel de individualización relativa" (MEOT: 83). El diodo es un objeto técnico, pero la radio no lo es, ni tampoco la computadora. Este esquema no es muy preciso, dado que para Simondon no hay individuos estrictamente hablando, sino niveles relativos de individualización (MEOT: 83). Simondon incluso sugiere que los elementos y el conjunto son "niveles" del objeto técnico. (MEOT: 37). La diferenciación entre estos niveles requiere dos criterios estrechamente ligados: la causalidad recurrente y el establecimiento de un medio asociado. (p. 319)

Los individuos están compuestos de elementos y de un medio asociado. El medio asociado surge de las condiciones que el artefacto crea en sí mismo, alrededor de sí mismo, y para si mismo. Aquí, la analogía con el mundo biológico es perfecta: la individuación no crea un individuo sino un individuo-medio, dado que la causalidad recurrente define el grado de perfección del conjunto. El fenómeno de la autorregulación también provee un criterio análogo: los individuos biológicos consistemas de información centralizados (i.e., con un sistema nervioso) poseen un alto grado de individualidad. Tanto los animales vertebrados como los seres técnicos son unidades informacionales en la medida en que, en estos últimos, los comportamientos de cada elemento afectan a los demás componentes del sistema. Los "agrupamientos" que componen al individuo técnico se caracterizan por la falta de autorregulación, la cual {320} es provista por el "montaje" (MEOT: 85). A su vez, el medio asociado (como ente regulador y por Jo tanto unificactor) es un aspecto que nos permite diferenciar si un artefacto o grupo de artefactos es un individuo o un conjunto. (p. 319-20)

Abstração nos conjuntos como princípio gerativo (cf. D&G sobre o vírus)

En otras palabras, el conjunto se define por un grado óptimo de abstracción. Simondon no niega que los conjuntos sean abstractos; simplemente ignora esta abstracción como motor o fuerza importante de cambio. Sin embargo, es posible afirmar que la abstracción es también un principio generativo, y no meramente organizativo. Por ejemplo, la familia de los tubos electrónicos tiene su origen en la unión transversal de tres tecnologías: el arte (antiquísimo) de soplar vidrio, la bomba de vacío (inventada en 1609) y la batería eléctrica (que Volta desarrolla en 1800). Podernos también mencionar una cuarta vertiente tangencial a la tecnología: el interés en el estudio experimental de las propiedades los gases (uno de los objetos de estudio de Geissler). De una manera similar, la aparición del transistor no fue consecuencia de factores "internos" al diodo o a la historia de los tubos electrónicos, sino de eventos paralelos que convergen en un punto de génesis o invención; en particular, el desarrollo de los metales semiconductores. Otro ejemplo es el de la utilización de los rayos-X como herramienta de diagnóstico médico, la cual surge como un producto accidental de la combinación del tubo de Coolidge y la placa fotográfica. Dicho sea de paso, este principio de transmisión transversal dificulta pensar en los linajes técnicos de la misma manera que los linajes biológicos. Los primeros son más difusos y "promiscuos", dado que se polinizan cruzadamente entre sí. (p. 320)

Abstração e transferência horizontal na tecnologia

Estos fenómenos revelan la abstracción esencial de la tecnología. La transferencia horizontal es un fenómeno abstracto que consiste en la "migración" de componentes, procesos, y soluciones técnicas de una rama a otra. Una nueva generación de artefactos puede cooptar características {321} prestadas de otra "especie", o incluso incorporar elementos obsoletos o extintos. Este mecanismo de herencia transversal-retroactiva es central al cambio tecnológico, y toma lugar no sólo entre artefactos de un mismo tipo sino entre ramas que parecieran no tener relaciones de familia (véase Barnet y Eldredge 2004). Es precisamente la imperfección de los seres técnicos lo que permite la transmisión de elementos; a su vez, estos modos de herencia y combinación en muchos casos explican la innovación y la variación tecnológica. Aunque no mencione a Simondon, Brian Arthur (2009) ha sugerido que adoptemos la abstracción simondoniana como principio creativo central:

Las tecnologías no son tanto piezas individuales de relojería como complejos de procesos funcionales que interactúan con otros complejos para formar nuevos complejos. Vemos un mundo en el que el cuerpo colectivo total de la tecnología forma nuevos elementos -nuevas tecnologíasde tecnologías existentes. La tecnología se construye a sí misma orgánicamente de sí misma [...] (Arthur 2009: 24).

(p. 320-1)

Imaginação técnica em Simondon

Para Simondon, la imaginación técnica se basa en una lógica combinatoria (superficialmente similar a la que propone Arthur), y puede ser definida como "una sensibilidad particular a la tecnicidad de los elementos" que "permite el descubrimiento de los ensamblajes posibles". Así, el inventor no procede "ex nihilo a partir de la materia a la que le da una forma sino a partir de elementos ya técnicos ... " El individuo técnico, entonces, "debe ser supuesto como construido en tanto que ensamblaje de esquemas técnicos ordenados" (MEOT: 94). El individuo no es abstracto dado que las tecnicidades ya de entrada le dan un carácter concreto. La tecnicidad es el grado de perfección técnica (o concretización) del elemento técnico (MEOT: 92). La madera y metal de un hacha, por ejemplo, deben tener una relación equilibrada (una distribución óptima entre el peso del mango y la cabeza, un coeficiente de disipación de la fuerza del impacto, etc.) que nos permite afirmar que cierta hacha es más {322} "perfectamente" un "hacha". El elemento técnico, entonces, adquiere importancia en el anáhsis de Simondon como "depositario" o "vehículo" de la tecnicidad (MEOT: 96). (p. 321-2)

6: Es interesante contrastar esta concepción con la de Arthur. Para Arthur, el ingeniero parte de problemas, los cuales pueden ser concebidos como funciones. En otras palabras, el ingeniero se plantea inventar una máquina que haga "X", que resuelva algún problema mediante alguna función. El inventor simondoniano, en cambio, parece crear a la máquina libremente, a partir de posibilidades puramente técnicas, ya contenidas en los elementos. (p. 321)

7: No tenemos espacio aquí para desarrollar esto extensivamente, pero debemos mencionar un problema clave. No queda claro hasta qué punto Simondon no introduce una normativa funcional externa al artefacto. Por ejemplo, ¿cómo podríamos precisar la "tecnicidad" de un cable de fibra óptica sin introducir alguna noción de su función, y de qué manera desempeña esta función? En el caso del hacha, la estrategia de Simondon es incorporar la función externa :como un aspecto de un desempeño físico-material "interno": cortar un árbol (i.e., la función) se transforma en una especie de trasfondo implícito contra el cual evaluamos las propiedades del artefacto; es decir, una especie de medio asociado. Pero la tecnicidad del artefacto debe concebirse estrictamente como el resultado de relaciones entre propiedades internas. (p. 322)

Linhagem técnica do diodo ao transistor em Simondon e além (circuitos integrados)

De este modo, para Simondon, el linaje que comienza con el diodo termina con el transistor, el cual no admite ningún desarrollo ulterior; es la expresión más perfecta de la conductancia asimétrica, el umbral máximo tras el cual no se admite reorganización estructural alguna, y todo desarrollo posible sería menor o "continuo" (48-49). El transistor es un elemento con un alto grado de tecnicidad. Pero la historia no termina aquí. El transistor, a su vez, participa en la génesis de una familia de máquinas muy exitosa. El circuito integrado es, lógica e históricamente, el sucesor del transistor. Sin embargo, el circuito integrado no "evoluciona" del transistor de acuerdo a potencialidades contenidas en este último. La historia de los circuitos integrados es, a grandes rasgos, la historia de una sustitución funcional: las funciones previamente desempeñadas por los tubos electrónicos se trasladan a placas de germanio o de otro material semiconductor. {Entretanto, as placas são elementos técnicos que portam tecnicidade? Elas promovem modulação, ou ainda, variação e continuidade do sinal?} El circuito integrado es altamente abstracto: presenta al diseñador una especie de "página en blanco" sobre la que se dibujan (literalmente) los esquemas que surgen de combinaciones de elementos lógicos. Sería imposible relatar la evolución del microprocesador por medio del concepto de concretización. La lógica combinatoria es un proceso esencialmente abstracto. Esto quiere decir que el principio de combinación de los conjuntos no emerge de una lógica interna a los elementos mismos, sino de la finalidad global del conjunto. Es esta finalidad lo que define la coherencia del conjunto, y nos permite distinguir, por ejemplo, entre un satélite y un reactor nuclear. Por supuesto, los elementos o módulos tienen propiedades específicas que deben ser tomadas en cuenta {323} a la hora de diseñar nuevas máquinas, pero la coherencia del conjunto no emerge de estas propiedades ni puede ser explicada por ellas. En otras palabras, contrariamente a lo que sucede en el objeto técnico, las propiedades de los componentes no son causas formales. (p. 322-3)

O computador digital e a virtualização

El caso de la computadora digital pone en evidencia los límites del modelo de la concretización porque su esencial abstracción inaugura una nueva era de virtualización. La virtualización se caracteriza por el divorcio entre los aspectos funcionales y los aspectos materiales del artefacto. El microprocesador, el amplificador y la memoria digital no presentan diferencias en su principio físico de operación. La placa que hace operar un equipo de audio, una computadora o el panel de control de un avión es esencialmente la misma. Podemos percibir, en el trasfondo de la filosofía de la técnica de Simondon, una concepción del artefacto en términos físicos. Por ende, la concretización se limita a casos en los que aspectos estructurales y funcionales (en el sentido sistémico) se hallan íntimamente correlacionados. Las computadoras, en cambio, pueden cumplir numerosas funciones, sin que ninguna de estas funciones se correlacione específicamente con una estructura interna. De nuevo, es necesario recurrir a algún tipo de descripción funcional global para explicar la estructura interna de la máquina, la distribución interna de sus subsistemas y sus mutuas relaciones. (p. 323)

Este alejamiento entre función y materialidad también se manifies- ta en el rol irrelevante del medio asociado. El diseño de tecnologías tales como turbinas y taladros debe tomar en cuenta las propiedades mecánicas, energéticas y dinámicas de la materia con la que trabajan. Estas propiedades, como bien sugiere Simondon, son constitutivas del artefacto. Sin embargo, el proceso de virtualización que comienza con la era electrónica implica una progresiva separación de artefacto y medio asociado. El circuito integrado no tiene medio asociado {não seria já aqui a rede elétrica?}. Por su parte, la computadora tiene un medio asociado mínimo, provisto por su corriente de alimentación eléctrica y, en un grado menor, por su mecanismo de ventilación y regulación de temperatura. Estos últimos son sistemas de apoyo adosados abstractamente sobre el corazón funcional de la máquina (del mismo modo que una turbina de avión requiere sistemas de enfriamiento, diagnóstico, suministro eléctrico, etc.). (p. 323)

O caso dos conjuntos técnicos aponta para a concretização como um caso particular da história da tecnologia

En sus esfuerzos por capturar la evolución "natural"' de las tecnologías, por medio de una teoría de conjnntos técnicos, Simondon debe lidiar con el hecho de que los conjuntos no pueden ser definidos por pautas internas de auto-adaptación. Los conjuntos poseen un alto grado de abstracción; la manera más tradicional e intuitiva de pensar esta unidad es en referencia a criterios funcionales que identifiquen el aporte causal de cada elemento en el contexto de un todo, así también como el output global del artefacto. Esta esencial abstracción de los conjuntos sugiere la posibilidad de que la concretización sea un caso particular, incluso marginal, en la historia de la tecnología. (p. 324)

Concretização (normativa) x evolução natural (descritiva)

Estos dos aspectos (concretización y evolución natural) difieren en otro sentido importante. El marco de la concretización es fuertemente normativo. De hecho, este énfasis normativo impregna el pensamiento simondoniano sobre la técnica, y es una manifestación de su dimensión programática y utópica. Simondon aboga por la fundación de una nueva cultura que establezca una relación armónica entre naturaleza, humanidad, y tecnología. La concretización describe la objetividad misma del cambio tecnológico; objetividad y normatividad, en este sentido, son aspectos de una misma cosa. Por otro lado, la evolución natural nos lleva por un camino descriptivo y algo nebuloso, dado que no está regida por condicionamientos internos ni sigue leyes precisas. (p. 324)

Questões futuras

He sugerido que una de las causas de estos problemas es que Simondon elabora su filosofía de los artefactos sobre la base de ciertos compromisos teóricos que, ya de entrada, actúan como un marco restrictivo, buscando patrones de explicación comunes a todas las fases y niveles de la individuación. Para una futura línea de investigación, cabria preguntarse si los condicionamientos externos que la agencia humana impone sobre el curso del cambio tecnológico pueden ser aprehendidos "simondonianamente", en un esfuerzo por suplementar el marco internalista Y normativo de la concretización, así también como el problema de la función que hemos discutido. Quizás el ámbito de la transindividuación provea el marco analítico adecuado para pensar estas cuestiones y elaborar una futura filosofía simondoniana "mutante" de la técnica. (p. 324)


  1. Vaccari, Andrés. 2015. “Perspectivas y límites de la concretización como modelo del cambio tecnológico”. P. 301–25 em Amar a las máquinas: cultura y técnica en Gilbert Simondon, organizado por J. Blanco, D. Parente, P. Rodríguez, e A. Vaccari. Buenos Aires: Prometeo Libros.

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